8 claves para la exoneración de deudas

8 claves para la exoneración de deudas

25/06/2021 | DEUDAS

Dada la situación actual y una inflación cada vez mayor, optar por recursos como la Segunda Oportunidad se convierte en el “ángel” económico de muchas personas deudoras que se encuentran en quiebra o situaciones extremas y complicadas. Y te permite la exoneración de deudas.

El Real Decreto 1/2015, de 27 de febrero (el mecanismo de segunda oportunidad, la reducción de carga financiera y otras medidas de orden social) modifica leyes como la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal, personas que en la actualidad se encuentren derogadas por el Real Decreto Legislativo 1/2020, de 5 de mayo por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Concursal y que, por lo tanto, esta última norma regula el mecanismo de segunda oportunidad vigente en la actualidad. 

2. Requisitos para entrar en el concurso de acreedores

Veamos a continuación las 8 claves del ya mencionado mecanismo de segunda oportunidad con el que se puede conseguir la exoneración del pasivo insatisfecho.

¿Quién se puede acoger al mecanismo de segunda oportunidad y exoneración de deudas?

La exoneración de deudas proporcionada por el mecanismo de segunda oportunidad se puede aplicar a toda persona física que sea titular de una deuda y que, por la razón que sea, no puede seguir pagándola. Aunque hay diferentes requisitos, uno consiste en que los empresarios, autónomos o particulares que apliquen a este mecanismo no ejerzan actividad económica alguna y hayan actuado de buena fe.

1. Aplicar por la ley de segunda oportunidad

La persona deudora que quiera aplicar a la ley de segunda oportunidad debe solicitar el nombramiento de un mediador concursal mediante un formulario que presentará en la notaría o en la Cámara de Comercio. Que dependerá de si se trata de una persona particular o un autónomo. Una vez el mediador acepta el cargo, pueden comenzar los trámites. Con el objetivo de que intente alcanzar un acuerdo extrajudicial con los acreedores del préstamo.

Requisitos para conseguir el acuerdo extrajudicial de pagos(exoneración de deudas)

Un acuerdo con los acreedores puede variar. Por ejemplo, en el caso de las personas naturales que no estén en condiciones de empresario, estas personas podrán optar por un alargamiento de la deuda por máximo diez años. Sin embargo, en el caso de los empresarios, podría adquirir una conversión de los créditos en acciones o participaciones de la sociedad deudora u otra. 

2. Requisitos para entrar en el concurso de acreedores

Cuando se haya intentado el acuerdo extrajudicial de pagos, pero este no haya llegado a ningún acuerdo por parte de los presentes. El mediador o la persona deudora tienen el derecho de solicitar un concurso consecutivo en el juzgado. En otras palabras, cuando el administrador concursal (mediador) solicite la conclusión del concurso. El juez podrá exonerarlo de una importante parte de sus deudas, siempre y cuando: 

 

  • La persona deudora ya no posea dinero, propiedades o activos
  • La persona deudora demuestre ante el juez que ha obrado de buena fe y siguiendo la ley. 

 

La conclusión del proceso es el momento más importante. Solo podrá solicitar el beneficio de exoneración de responsabilidad la persona natural que haya actuado de buena fe. Para que una persona natural no empresaria sea considerada un deudor de buena fe, tendrá que cumplir con varios requisitos: 

 

  • No haber sido declarado culpable en el concurso de acreedores
  • Haber celebrado o haber intentado celebrar un acuerdo extrajudicial con sus acreedores y que se hayan satisfecho una serie de créditos; los denominados contra la masa, es decir, los generados con posterioridad a la declaración de concurso, y los concursales privilegiados, como deuda pública.

 

Si no se ha intentado llevar a cabo un acuerdo extrajudicial de pagos previo, la persona deudora podrá obtener este beneficio si además se cubren otro tipo de créditos, como el 25% de los denominados créditos concursales ordinarios, (puede ser proveedores o financieros sin privilegio).

 

En esas situaciones en las que se demuestra que la persona deudora no ha satisfecho los créditos anteriormente mencionados, esta podrá solicitar el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), con la sujeción a un plan de pagos de la deuda, la cual no quedaría exonerada, siempre y cuando cumpla con los siguientes requisitos:

 

  • No haber rechazado una oferta de empleo adecuada a su capacidad en los cuatro años anteriores a la declaración del concurso.

 

  • Haber cumplido los deberes de colaboración y de información al juez del concurso o de la administración concursal.

 

  • No haber obtenido un BEPI en los últimos diez años.

3. La persona deudora no queda libre de todas las deudas

 

El deudor puede verse liberado de las deudas privadas, como lo son los proveedores o los bancos, pero no quedará exonerada de los créditos por alimentos ni de los créditos de derecho público. El resto de los créditos serán un proceso largo que puede durar incluso cinco años: como los de las administraciones públicas (Agencia Tributaria, Seguridad Social…) o la manutención alimenticia de los hijos en caso de estar divorciado.

 

Cualquiera de los acreedores podrá solicitarle al juez la revocación de la exoneración de deudas siempre y cuando, en los cinco años anteriores a la admisión de la exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI), el acreedor demuestra que la persona deudora ha obrado de mala fe o ha obtenido ingresos que no ha declarado. 

 

Si el acreedor pide la revocación de la exoneración de deudas y el juez la acepta, la persona deudora ya no podrá someterse a ese beneficio y volverá a contraer sus deudas íntegras.

 

¿Por qué optar por la Ley de Segunda Oportunidad lograr la exoneración de deudas?

 

Cuando se hizo su publicación en el BOE, los puntos para acogerse a la Ley de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social, popularmente conocida como la Ley de Segunda Oportunidad, se han vuelto más complejas de manera gradual. Esta ley tiene como foco ser el salvavidas para aquellas personas declaradas como pequeños empresarios y personas particulares. Sin embargo, esta “solución” requiere de un profundo conocimiento de sus matices para aquellos casos en que la aventura emprendedora o negociante haya fracasado y no se pueda hacer frente a las deudas contraídas.

 

Pero ¿quién puede acogerse a esta ley? Y en caso de hacerlo, ¿qué requisitos debe cumplir? ¿Hay algún tipo de contraprestación negativa? Si tienes dudas sobre esta nueva disposición, te las aclaramos en estas diez claves.

 

La Ley de Segunda Oportunidad está pensada, especialmente, para las personas particulares y para los profesionales por cuenta propia, es decir, los autónomos. 

 

Y se trata de todo un acontecimiento, dado que, hasta el momento, tan solo las empresas tenían a su disposición un vehículo legal claro para pedir la exoneración de sus deudas. 

 

La ley establece diferentes condiciones para optar por la Ley de segunda oportunidad. Por ejemplo:

 

Que la persona deudora recompense a sus acreedores con la terminación de los bienes no necesarios para el ejercicio de su actividad profesional, parte de las participaciones o acciones de su propia compañía y, en ambos casos, el valor de los bienes o las acciones deberá ser igual o inferior a la cantidad adeudada. Además, otra opción para negociar con los acreedores es que el deudor proponga a sus acreedores un plan de viabilidad y un calendario de pagos para hacer frente a las deudas, el cual debe cumplir sin más atrasos, sin embargo, el plazo para realizar dichos pagos no podrá superar los diez años una vez solicitado.

 

4. Figura clave en la negociación

 

Como se trata de un proceso legal y tutelado por un juez, el deudor estará en su derecho de solicitar la ayuda de un mediador concursal. El mediador hará de interlocutor entre el deudor y sus acreedores. Si finaliza el proceso de negociación que suele tardar entre uno y dos meses y no se ha llegado a un acuerdo, el empresario y el mediador concursal podrán solicitar ante el juez el concurso de acreedores voluntario.

 

5. Obrar de buena fe 

 

Este es un factor clave y que marcará todo el rumbo de la solicitud y el destino del deudor en todo el proceso. Para que el deudor sea considerado como una persona de buena fe, deberá contar con los siguientes requisitos:

 

  • No haber sido declarado culpable en el concurso de acreedores. El juez no ha considerado que la situación de insolvencia haya sido provocada adrede por el propio deudor. Lo que se suele denominar en los concursos de acreedores tradicionales como “administración desleal”.
  • En los diez años anteriores a la petición de concurso de acreedores. El deudor no haya sido beneficiado otra vez por la Ley de Segunda Oportunidad.
  • No tener ninguna condena por delitos:
  • Contra el patrimonio público ni privado
  • Contra el orden socioeconómico
  • De fraude documental
  • Contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social
  • Contra los derechos de los trabajadores
  • Que en los cuatro años anteriores a la petición del concurso el emprendedor no haya rechazado una oferta de empleo “adecuada a su capacidad”. 

 

  • Haber intentado alcanzar un acuerdo extrajudicial con sus acreedores (antes de haber acudido al concurso).
  • No todas las deudas desaparecen tan rápido, por ejemplo, las deudas públicas como las contraídas con Hacienda o con la Seguridad Social, seguirán vigentes si se abordan adecuadamente en el proceso. 

 

6. Aparecer en las listas de morosos

 

Como dictamina el texto oficial, “la obtención de este beneficio se hará constar en la sección especial del Registro Público Concursal por un plazo de hasta cinco años”. 

 

Además, como se dicta en la Ley, el registro podrá ser consultado por todas las personas que tengan interés legítimo en averiguar la situación del deudor (como los bancos). Así como las Administraciones Públicas y órganos jurisdiccionales habilitados legalmente para recabar la información necesaria para el ejercicio de sus funciones. 

 

En otras palabras, la lista podrá ser consultada por tres tipos de agentes sociales:

 

  • La administración pública
  • Los bancos en situaciones como ante la petición de crédito o de una hipoteca
  • Los posibles clientes y proveedores que pueda tener en el futuro la persona deudora, en caso de que se acoja a la Ley y decida emprender con un nuevo negocio

 

Sin embargo, la exoneración de las deudas, tanto en su totalidad como parcial, podrá ser revocada por el juez. Si se demuestra y entiende que el emprendedor rompe con la definición anteriormente mencionada de “buena fe”. La revocación podrá ser solicitada tanto por los acreedores como por el mismo juez en cualquier momento del proceso de exoneración.

 

7. Las deudas no desaparecen para siempre

 

En un principio, la ley otorgaba a los acreedores un plazo de cinco años para demostrar las sospechas que tenían de la persona deudora en caso de que creyesen que actuaba de mala fe o si contase con los medios para solventar las deudas. No obstante, el texto actual concede un plazo ilimitado para hacerlo, es decir, podrá demostrarse en cualquier punto del proceso. Si el acreedor pide la revocación de la exoneración de deudas y el juez la acepta, la persona deudora volverá a contraer sus deudas.

 

Cualquier acreedor podrá pedir al juez la revocación de la exoneración de deudas si, en los cinco años posteriores a la admisión de la ‘segunda oportunidad’, el acreedor entiende que su deudor ha obrado de mala fe o ha obtenido ingresos que no ha declarado de forma legal. 

 

8. Acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad y conseguir la exoneración de deudas

 

La Ley de Segunda Oportunidad es una modificación de la Ley Concursal que tiene como objetivo facilitar al empresario su reincorporación en el mundo económico. Como lo dice su propio nombre, le concede una segunda oportunidad para que no pierda por completo su patrimonio. Y vuelva a generar ingresos que le permitan desarrollar su emprendimiento. 

Escribe tu comentario